¿Nadie ve tu contenido? Cómo Ganar Relevancia en el Caos Digital

Autor

Jhony Murillo

Publicado

16 Nov 2025

Seguramente has escuchado mil veces que vivimos una “crisis de atención”. Que el problema es el scroll infinito, las mil pantallas compitiendo entre sí y la cantidad de mensajes que ves cada día. Y sí, todo eso pasa. Pero si lo miras con calma, el problema no es solo que tú (o tus clientes) estén distraídos, sino que muchas marcas siguen siendo poco relevantes y llenas de “tropiezos” en la experiencia.

A esos tropiezos les podemos llamar fricción: son todos esos momentos en el recorrido de compra en los que algo se siente raro, confuso o lento. Una promesa que no se cumple, una web que no carga, un mensaje que suena vacío. La falta de atención no es la enfermedad; es la reacción natural cuando lo que ves no te habla, no te ayuda o no cumple lo que promete.

Piénsalo así: el problema no es que tú estés todo el día con el celular, el problema es cuando el sistema de una marca: su contenido, su web, su pauta digital, su CRM y su servicio no está coordinado para ser más útil e interesante que la distracción de al lado. Ahí es donde se pierde valor.

Esa fricción se nota cuando el Branding promete creatividad y conexión, pero la experiencia web termina siendo lenta y enredada. Cuando la pauta digital logra atraer clientes, pero la plataforma de gestión de clientes (CRM) no sabe qué hacer con esos contactos y los deja enfriar. O cuando cada canal va por su lado, sin hablar con los demás.

Antes de intentar “gritar más fuerte”, hace falta algo distinto: un sistema mejor diseñado. Y el primer paso de ese sistema no es lanzar campañas, sino entender qué está pasando. Ahí entra en juego el diagnóstico digital de marca: revisar con lupa tus activos digitales, medir, auditar y detectar dónde se está rompiendo la experiencia. Dejas de trabajar a punta de suposiciones y empiezas a decidir con certezas.

La voz de la audiencia en una estrategia digital

En un mercado donde todos hablan, el producto ya no es suficiente. La forma en que hablas, el tono, los guiños, los chistes, todo eso importa. La conexión real se construye con la voz y con la comunidad que se forma alrededor de tu marca.

Un ejemplo poderoso es Sajú, la marca de accesorios colombiana. Su éxito no se queda solo en lo que vende, sino en cómo logró que sus clientes quieran ser parte de la historia. No se trata solo de fotos bonitas: Sajú diseñó una marca donde las personas se sienten tan conectadas que quieren crear contenido, compartirlo y aparecer en él. El contenido generado por usuarios se vuelve su combustible principal para atraer clientes.

Lo interesante es que esto no solo se ve lindo en redes: también impacta el negocio. Al convertir a la audiencia en protagonista, Sajú reduce el costo de adquisición por cliente y multiplica su autenticidad. No tiene que “robar” atención; la comunidad se la entrega de manera voluntaria. Eso es Branding puesto en acción, no como algo “blando”, sino como una forma concreta de crecer.

En un sector completamente distinto, la banca, pasa algo similar. Nequi rompió con la imagen clásica de “banco serio” usando un lenguaje cercano, memes y referencias del día a día. Esa decisión de dirección creativa no es una simple ocurrencia: es una forma consciente de bajar la barrera psicológica que muchas personas tienen frente a los servicios financieros. Cuando te hablan en un tono que reconoces, sientes menos miedo, más confianza y más ganas de probar.

Tanto Sajú como Nequi muestran que una marca con una voz clara y coherente puede construir una comunidad que empiece a atraer clientes por gravedad. En lugar de perseguir a la gente, haces que ellos se acerquen a ti porque se identifican con lo que dices y cómo lo dices.

El análisis de datos que guía y mejora la experiencia de compra

La voz de tu marca crea la conexión emocional. Pero para que esa conexión sea sostenible y crezca, necesitas algo más: datos. Sin datos, tu estrategia se queda en intuición. Con análisis de datos, esa conexión se convierte en un sistema que puedes mejorar, corregir y escalar.

El caso de Armatura, una marca de moda colombiana que empezó 100% online, lo explica muy bien. Como muchos negocios digitales, se vieron enfrentados al aumento constante de los costos de pauta. En lugar de resignarse, decidieron apoyarse en tecnología y partners especializados para entender mejor qué estaba pasando.

A partir de ese análisis de datos, implementaron anuncios dinámicos que respetaban la estética de la marca, pero optimizados para rendimiento. El resultado no fue solo “se ve mejor”, sino cifras concretas: lograron reducir alrededor de un 7% el costo por adquisición y aumentar un 19% las ventas en sus campañas. Es decir, los datos ayudaron a que la inversión en pauta trabajara mejor.

Pero Armatura no se quedó solo en la pauta. Su fundador, Pedro Michelsen, cuenta en entrevistas y pódcasts cómo su enfoque va más allá del anuncio puntual: la prioridad es construir una narrativa que conecte con los valores y el estilo de vida de sus clientes. El contenido orgánico, la comunidad y esa historia de marca sostienen lo que la inversión paga acelera.

Podcast Episodio: Construir una marca rentable en la era digital. Invitado: Pedro Michelsen, Fundador de Armatura. Temas Clave: La importancia del contenido orgánico sobre la pauta pagada, cómo construir una comunidad fiel y los retos de escalar un negocio digital.   

Con esa base, la marca usa los datos para algo todavía más interesante: decidir dónde abrir “centros de experiencia” y microtiendas físicas. No se trata de abandonar lo digital, sino de llevarlo al mundo físico de forma inteligente. Con la información que obtienen del canal online —qué productos convierten mejor, qué zonas geográficas responden más, qué perfiles interactúan más— diseñan espacios que no son solo tiendas, sino puntos de conexión y comunidad. Ahí ves cómo el análisis de datos termina influyendo en decisiones de marca, operaciones y expansión.

El desafío de escalar a la conexión con la comunidad

Hasta aquí hay algo en común en los ejemplos: comunidad, voz, datos y experiencias coherentes. Pero aparece un reto grande: ¿cómo sostener esto cuando creces?

¿Cómo hace Sajú para gestionar su comunidad sin perder cercanía?
¿Cómo mantiene Armatura una experiencia unificada entre web, tiendas físicas, redes y servicio al cliente?

En este punto entra la Automatización bien pensada. No como sinónimo de spam o respuestas frías, sino como una forma de cuidar mejor el tiempo y el foco del equipo.

El corazón de esa Automatización suele ser la implementación y personalización de un CRM. Ese CRM es el lugar donde se junta toda la historia: que alguien vio un anuncio, llegó desde una campaña de pauta digital, visitó la web, habló con un chatbot, abrió un correo y finalmente compró, ya sea online o en una tienda física. Si esa información está fragmentada en distintas plataformas, es muy difícil ver el panorama completo y tomar buenas decisiones.

A partir de ese “cerebro” se activan los bots y flujos automáticos que ayudan a gestionar la fricción: responden preguntas frecuentes, guían al usuario a la información correcta, confirman pedidos, recuerdan pagos o envían actualizaciones. Lo importante es que esos bots hablen con la Voz de la marca y no suenen como máquinas distantes.

La mala Automatización empeora la supuesta “crisis de atención”: llena de mensajes irrelevantes, notificaciones sin sentido y correos que nadie quiere abrir. La buena Automatización, en cambio, reduce ruido. Quita tareas repetitivas, atiende rápido lo básico y deja a las personas de tu equipo libres para hacer lo que solo ellas pueden hacer: escuchar, pensar estrategias, crear contenido útil, fortalecer la comunidad.

Ahí es donde todo se conecta:

  • La Automatización y el CRM se encargan de que ese sistema no dependa solo de la memoria o el esfuerzo manual del día a día.
  • El Branding define quién eres y cómo hablas.
  • El contenido y la dirección creativa hacen que tu mensaje llegue de forma clara.
  • Los datos y el análisis de datos te muestran qué está funcionando y qué no.

Más que crisis de atención, un filtro de relevancia

Al final, la famosa “crisis de atención” no es tanto una crisis como un filtro. Las personas no han dejado de prestar atención: se han vuelto muy buenas filtrando lo que no les sirve, lo que no les cree y lo que no conecta con su realidad.

Ganar en esta era no va de pelear contra la distracción, ni de hablar más fuerte que todos. Va de construir un ecosistema más honesto y mejor diseñado:
una marca que sabe quién es (Branding),
que se comunica con una voz clara (dirección creativa),
que usa la pauta digital para llegar a las personas correctas,
que apoya sus decisiones en análisis de datos,
y que se organiza internamente con Automatización y implementación y personalización de un CRM para que todo lo que promete en pantalla también se cumpla en la experiencia.

Cuando eso pasa, la atención deja de ser algo que persigues y se convierte en algo que ganas. Porque dejas de ser un ruido más en el feed y empiezas a ser una marca que la gente elige ver, escuchar y, sobre todo, recordar.

Fuentes y Recursos Adicionales

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